Si todas las ciudades del mundo fuesen como Nueva Orleans, creo que la gente disfrutaría más de la vida. No importa si eres alto o bajito, blanco o negro, gordo o delgado, apuesto ó no, todo el mundo te acepta como eres. Eso es porque no hay estereotipos donde la gente cree que debe encajar. La gente simplemente disfruta de la compañía de los demás. En cualquier parte donde mires, puedes ver creatividad, cuadros y obras en las galerías de arte. La música te llega desde cualquier pub o de gente que toca en las calles, baile ó actúa. La comida es excelente y diversa y las bebidas coloridas y refrescantes. Hay magia en el ambiente. Había dos músicos, Tanja and Dorise, que tocaban sus instrumentos frente a mi restaurante favorito. Durante casi dos horas, me senté en la acera para escuchar a esos dos artistas de nivel mundial. Me conmovió profundamente y mis pensamientos se fueron a los cientos de personas maravillosas que había conocido durante mi vuelta al mundo. Fue un momento de aprecio y agradecimiento. Ahora Nueva Orleans tiene un sentido para mí totalmente nuevo.



